Palabras a mi Padre

Pudiera empezar escribiendo un guión, ya estoy acostumbrado; exterior, día, lluvia. Creo que no tiene sentido. Talvez si empezará diciendo: “era una vez un hombre…”, pero esto ya es pasado y lo que vivo es presente. Lo que quiero es sólo decir y hablar de mi padre. ¿Por qué es tan complicado? Talvez, porque al mirarlo en el pasado, veo a un hombre con vitalidad, inteligente, educado, con una fortaleza sin igual y hoy, al verlo mi corazón grita en dolor junto a los vientos de marzo.

Los años no fueron muchos desde la última vez que estuve con él, pero el tiempo y su enfermedad ganaron fuerza en cada primavera. Mi padre nunca fue conocido por tener las piernas más bonitas de la cuadra en donde vivimos, pero hoy, sus piernas ya casi no tienen fuerza para dar un paso. Mi padre es joven, tiene sólo 62. Siempre fue un buen hombre, ayudaba y sigue en su labor junto a los más necesitados, me quiere, pero ya no se acuerda de mí. Hoy mi padre trabaja todo el día sin recibir nada a fin de mes. Sólo lo hace por la ilusión de quién sabe un día alguien le entregue una pequeña recompensa.

¿Por qué el tiempo es injusto con algunos? Nunca dije a mi padre gracias, ni te amo. Hoy, estas palabras sólo son ecos dentro del vacío y para la memoria de mi padre. De qué me serviría decir, si él ya no se recuerda de mi rostro, ni de su hijo.

Al final del día sólo me resta pedir o talvez implorar, para que mi padre un día recupere su memoria y pueda, en una ráfaga de lucidez, darme el tiempo para que así, mis palabras no suenen al vacío de su memoria.

P.S.: Texto escrito e divulgado em Santiago do Chile em fevereiro de 2007.

Fabs
Enviado por Fabs em 05/03/2007
Reeditado em 09/10/2009
Código do texto: T402049
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