El escritor

Tradução  Norma Segadas

Por Belvedere Bruno (Niteroi-Río de Janeiro/Brasil)

Hubo una historia que nunca conseguí descifrar.
Un poco de leyenda, un poco de mito, una manía de mezclar lo real y lo imaginario


A la vista de sus narraciones, me sentía vacía de vida. ¿Enriquecería el día a día con la fuerza de su imaginación de escritor? Así pensando, conseguía conformarme con aquella sensación de vivir en cámara lenta. ¿Cómo todo podía ser tan perturbador en la vida de aquel hombre?
Por momentos, los hechos resultaban hasta inverosímiles, pero sentía que era vital aquella dosis extra de adrenalina que el proceso de creación le proporcionaba. Narrando, él creaba, y allí estaba la fuerza de los hechos. Sentía que no había mentira, al menos en forma convencional. Creando, hacía un guión de su vida lo que lo convertía en un ser extraordinario. Me hacía sentir nuevos sabores, ver matices inimaginados, aspirar aromas embriagantes.
¿Pero dónde estaría la realidad en aquel mundo que parecía delirante y, no por eso menos encantador?
Súbitamente, me vi perdida. La mente era un revoltijo de ideas desconectadas. Tanteando, busqué brújulas…
El punto final fue insertado en el contexto por cuenta de mi total falta de habilidad para separar el mundo real de aquel colorido mundo de lo imaginario. No tenía, como el escritor, el don de vivir en universos paralelos.
Le dijo adiós. Un adiós sin colores ni fantasías.
Volví, entonces, a vivir en cámara lenta.