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enterrar  la frente entre dos senos, entre dos continentes de la muerte...



      El hombre lobo, el vampiro, son arquetipos del ser que plantea la eterna dualidad de la existencia humana: Hombre/razón-animal/instinto, y que al ser despojados de esa realidad bidimensional que requieren para su liberación como fantasmas, por una realidad racional ( con un poder "desesperanzadamente superior") que niega la sensualidad como elemento indispensable de existencia (dejándola vivir sólo como adjetivo, como concepto accesorio en el mercado de la personalidad), anhelan tomar el camino del Regreso.
   
 El vampiro que necesita dormir en la "tierra santificada por piadosos recuerdos que  él ha traido de su lejano país" ( recuerdos hermosos de la lejana dimensión); que necesita que beban su sangre en mística comunión; que ansía el alma através de la sangre de la mujer que seduce, no hace sino buscar a la fuerza, con un método equivocado, el retorno al "todopoderoso útero". No le queda más remedio, porque si pretendiese el incesto clásico, ¿qué madre, qué mujer habría de querer devorar a un ser así? ( los vampiros son pálidos y los hombres lobo seguramente indigeribles). Toman revancha de este desprecio. Poseen con desesperación a quien no quiere posserlos...Pero ni aun así: si penetran a su víctima tendrán que salir tarde o temprano. Entonces asesinan, incorporando através de sus digestiones, la materia humana que supuestamente debia digerirlos a ellos. Cometen un error , y tal error los condena a vivir ( como no-muertos) en la más absoluta y eterna soledad.
   
Desean la regresión, aunque el objeto natural de tal deseo "no es la madre qua madre, sino la madre como mujer: el principio femenino de la gratificación". El objeto es acceder a una realidad "no exterior", "no hostil ni ajena al ego, sino íntimamente unida a él, originariametne ni siquiera distinguible de él". La máxima comunión. Este impulso hacia el restablecimiento de la unidad original es algo más que un caso para la clínica o la novela, representa "el eterno deseo infantil
( ¿infantil?) por el arquetipo de la libertad: la libertad sin necesidad".
 
 Semejante tendencia plantea una inusitada esperanza: si esa regresión, con la correspondiente organización social que la respaldase ( una realidad erótico-racional), pudiera "regresar" "bajo formas menos devoradoras, bajo el poder de un ego maduro en una civilización madura"..."Sin embargo, la necesidad de suprimir esa tendencia se da por sabida de una vez por todas" ( se utilizarán estacas e crucifijos).
 
 El principio de la realidad unidimensional, de la realidad patriarcal ( el padre, la ley que impedirá el incesto), cubre por completo cualquier otra interpretación, puesto que a la luz de sus imperativos ( trascendencia, productividad, razón) el "concepto maternal de la realidad" (libertad sin necesidad, receptividad, placer inmediato), se convierte sin tardanza en algo negativo, horroroso. De ahi la necesidad de invocar hasta a DIOS mismo...y sí, los licántropos y vampiros están contra Dios si Dios representa el principio de la realidad represiva, con su libertad dolorosa; en contra, si Dios es el Padre cuya amenaza de castigo está dirigida contra la gratificación de los impulsos libidinales hacia la Madre-Mujer. Tal conducta es satánica, pero sólo en su etimologia ( satán = el adversario) pues, por lo demás, su lucha es particular, compromiso de cada vampiro, de cada lobo-hombre. Se oponen a esa realidad que Dios defiende ( que defienden con Dios) porque "no es la única realidad ni la original".

      Estos seres son perversos... pero es que la perversidad es la verdadera forma del amor. Aquello que hacen en las temidas horas de los sueños y las pesadillas no son crímenes, sino orgías de amor. Sus perversiones son una forma de rebeldia ( y de supervivencia) contra los que ocupan sus cuerpos y los de sus víctimas para cuestiones de trabajo y procreación. Con sus perversiones gravitan por los cuerpos ( de ahí las alas, de ahí la agilidad)  abandonándose a los misterios de sus regiones, de sus olores, de sus líquidos; convirtiendo un reconicomiento burdo y coodinado ( por el principio de la procreación y por las instituciones que requieren de ese orden) en la reconstitución del cuerpo como un universo en sí mismo, fuente y receptor de placer (sujeto-objeto libidinal). Su actitud es, entonces, integral y conciliadora: adoran al espíritu através del cuerpo. Aman la belleza y lo que anima esa belleza Su amor maligno se desenvuelve en el extenso rango que va de la simple y brutal naturaleza del instinto hasta la abstracción más sublime y exasperada del intelecto ( atravesando por el deseo, regocijándose en la materia, rebuscando en la espiritualidad).

Su intención no es la de desbordar a la razón con el instinto, sino unificarlos en una "dimensión estética", en la que puedan convertirse en entes reales.
¿Acaso no es ésta una demanda justa, profunda, universal y humana? ¿Cómo entonces las perversiones de estos perversos pueden ser consideradas no solamente como detestables, sino como algo mosntruoso y aterrador? Es "como si ejercitaran una influencia seductora: como si en el fondo una secreta envidia de aquellos que gozan con ellas tuviera que ser estrangulada".
   Además, ¿cómo perdonar el hecho de que, mientras todos trabajan arduamente a la luz del día para mantener activo al mundo, ellos, aprovechándose de la infraestructura ( con seguridad han de utilizar algo de lo que la industria ofrece), que por cierto no se ocupan en absoluto de fortalecer, se entreguen sin la menor consideración a dar rienda suelta a sus obsesiones?

     Es por ello que deben ser, si no exterminados, sí neutralizados; castigo mucho más refinado en contra de ellos (sus historias secretas se cuentan adulteradas en los cines). Pero no mueren porque su eros está empeñado en abrazarse al más delgado hilo de vida; pero tampoco viven porque toda su energía está empleada en no perecer. He ahí la tregedia de estos monstruos, de todas estas larvas de la noche, canallas "desinteresados en mostrarnos a nosotros, tristes civilizados con los instintos sometidos, el espectáculo de nuestros más primitivos y culpables deseos, por fin realizados".



Planeta tierra, algún lugar del tiempo
valentina
Enviado por valentina em 18/09/2007
Reeditado em 11/11/2007
Código do texto: T658126
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Sobre a autora
valentina
Nova Lima - Minas Gerais - Brasil, 38 anos
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valentina